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En el verano del 2.000, sin
mucha idea musical pero con las ideas claras y mogollón de
ilusión, comenzaban los ensayos en una habitación de la antigua
casa del bajista, cuatro Adrián (batería), Alberto (guitarra),
Israel (bajo) y Oscar (guitarra) eran en un principio a los que
se les puso el nombre de “Los Rokeros del Sekero” (por el
polígono que hay en su pueblo). Poco más tarde entre
experimentos y cosas acabarían llamándose “Flemón Amargo”
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